arrebatémos el placer, y desgarrémonos las almas en este baile ajeno que hoy nos disfraza la vergüenza,
soltémonos en la bruma de este mar y acompáñame a un viaje en tus labios.
esta noche, la risa es el perfume de tu rostro, es la invitada a danzar en estas caras tapadas de recuerdos e incertidumbre.
esa incertidumbre de la duda misma, que nos inquieta y a su vez, inquieta a los besos que no se dan por miedo al goce del beso mismo, que perdura durante esa mirada nostálgica de un amor a medio amanecer.
un amor que a su propio merced, vira flotando en el mar del provoque,
un amor que dudoso avanza, o retrocede, vive, o quizás, renace.
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