lunes, 8 de agosto de 2016

algo viejo que encontré pero que ya no siento así

mientras la luna se asoma, voy caminando hacia vos, 
qué difícil encontrarte entre la niebla y el frío, 
entre la soledad y la pérdida. 

logro divisarte en la lejanía,
 pero tu sombra plasma un otro-yo, que me confunde y me asusta. 
¿dónde estas? ¿quién sos? 

ya casi te puedo tocar,
 pero es tan difícil creer en tu silueta, en tu cuerpo, en tu voz. 

cada paso hacia vos es más pesado, 
mis pies se arrastran y la suela de mi alma se desgasta, 
ya no tengo voz para llamarte, ni luz que te ilumine.

y de repente ahí estas, y cuando creo poder llegar a vos, 
cuando ya casi el aura que te rodea se roza con mis dedos,
 te apagas. 

es una constante intermitencia entre tu perfume y el viento próximo a tu huida, viento que me despeina el alma y me desacomoda el sueño.
entre la dulzura de tus labios, y el sabor salado de las lágrimas, 
cuánto me duele extrañarte, 
acariciar las sábanas arrugadas y acordarme de cuántas risas y atrevimientos volcamos ahí. 


cuanto me duele despedirme sabiendo que es en vano, 
porque ni un adiós ni un hasta siempre,
 va a lograr que sigamos por caminos distintos.
 y también duele saber que ni un beso ni un te amo,
 ni el más fuerte de los abrazos, 
va a juntarme las piezas de mi alma, 
y devolverme entera para vos. 























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